Dr Marcos Hervella, Dermatólogo
Dr Marcos Hervella, Dermatólogo

Decálogo para una piel sana

Cada día constatamos en la Consulta situaciones clínicas que podrían haberse evitado si el paciente hubiese sabido mejor lo que es “bueno para la piel”. La ignorancia, el abandono personal, y otras veces el consejo no cualificado o el exceso de celo en el aseo pueden desencadenar o empeorar enfermedades cutáneas. En ocasiones los mismos profesionales sanitarios contribuyen a aumentar la des-educación: “me dijo el ATS que dejara la herida al aire para que se secase mejor”. Muchos mitos relativos al cuidado de la piel se sustentan en creencias populares y en su transmisión por personal sanitario no-dermatólogo.

El siguiente decálogo desglosa los puntos básicos que recomendamos a nuestros pacientes para tener una piel más sana. Estos 10 sencillos consejos de educación sanitaria de la piel son conocidos dogmas de la prevención dermatológica que, aunque evidentes para algunas personas, en nuestra experiencia siguen siendo aún grandes desconocidas para una buena parte de la población.

1. El agua y el jabón son la mejor vacuna

El lavado diario con agua y jabón constituyen –por sí solos- la medida preventiva más importante en la salud del ser humano. Tienen la ventaja de estar al alcance de todos y de ser muy eficaces, incluso para la desinfección de heridas, cuando no se dispone de otros productos.

Hoy en día existen jabones sintéticos aptos para todo tipo de pieles, también para las más sensibles, y la mayoría de estos productos son limpiadores suaves, de composición sencilla.

2. Hidrátate a diario

Por dentro y ¡por fuera!. Incluso en personas sanas, la piel tiende a la sequedad, especialmente en zonas como las extremidades y en temporadas como el invierno. Las calefacciones, ciertos tipos de jabones y la dureza del agua (muy calcárea en nuestra región) contribuyen a empeorarla. Actualmente se pueden encontrar cremas hidratantes para todos los tipos de piel, aunque es importante que cada persona averigüe cuál es la más idónea para ella.

3. Evita los irritantes cutáneos y protégete las manos en tu trabajo

El eczema o dermatitis de las manos afecta al 10% de toda la población adulta. Es, además, la enfermedad profesional más frecuente. En más de la mitad de los casos se debe al daño acumulado de diversos agresores o irritantes: trabajo húmedo (manos mojadas), fricción, temperaturas extremas, manipulación de detergentes, limpiadores o productos químicos del trabajo… ¡Estos casos son remediables si se protegen bien las manos!

4. Protégete de las enfermedades de transmisión sexual

En España siguen diagnosticándose anualmente muchos casos de contagio del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, especialmente en los últimos años, debido a que se está perdiendo el miedo a estas enfermedades, sobre todo entre los jóvenes. Las únicas medidas eficaces de prevenir el contagio son la abstención o el uso correcto de métodos barrera en las relaciones sexuales. Sé sensato, ¡es por tu vida!

5. No tomes el sol ni los rayos ultravioleta

Que no te engañen, el sol y la piel NO son amigos. La luz ultravioleta (UV) es una radiación ionizante, y por tanto es cancerígena, así que –como en el tabaco- no hay una dosis “recomendable” ni “segura” de radiación. La piel tiene mecanismos de defensa contra esta luz, pero éstos mecanismos, sobre todo en pieles claras, son deficientes y no evitan el daño, que se acumula con el tiempo y predispone al envejecimiento cutáneo, la aparición de manchas y arrugas, y luego de lesiones premalignas y malignas, a veces mortales.

Los beneficios de la luz solar (por ejemplo, su acción estimulante) no requieren que ésta incida directamente en la piel. Además, la dieta y apenas 30 minutos de exposición solar al mes garantizan el aporte de vitamina D a nuestro organismo. Los protectores solares frenan pero no eliminan la radiación UV. Si los usas no deberías broncearte: su objetivo no es prolongar el tiempo de exposición.

6. No fumes

Fumar potencia la acción de otros carcinógenos como la radiación ultravioleta, y acelera el proceso de envejecimiento cutáneo. Otra razón más para dejarlo.

7. Contrólate las lesiones pigmentadas

La presencia de muchos lunares, especialmente si éstos son muy distintos unos de otros, con diversos colores y tamaños, en sujetos de piel clara y con historia previa de quemaduras solares se considera factor de riesgo de padecer un melanoma. También lo son la presencia de muchos lunares o el antecedente de melanoma en otros miembros de la familia.

El melanoma es el tumor cutáneo maligno más agresivo, potencialmente mortal, y además ha multiplicado por cuatro su incidencia en las últimas décadas. No obstante, en muchos casos su diagnóstico precoz es sencillo, porque se detecta con una simple exploración.

8. Evita los cosméticos superfluos y los productos “naturales”

Tónico, nutritiva, exfoliante, limpiadora, reafirmante… complejos cuidados impuestos por la moda y la sofisticación de la modernidad, pero que son innecesarios para una piel saludable.

En realidad una piel sana sólo requiere una limpieza adecuada y una ligera hidratación; todo lo demás le sobra. Además, el uso creciente de perfumes, químicos diversos (antiarrugas, peelings..) y productos derivados de plantas (erróneamente considerados como sanos e inocuos) con frecuencia se asocia a efectos adversos importantes como alergias e intoxicaciones.  

9. No te automediques

Evita tomar fármacos o aplicarte medicamentos en la piel, salvo prescripción médica. La mejor medicina para la piel está en una dieta equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico moderado. Las reacciones adversas cutáneas debidas a medicinas son frecuentes y muy variadas, a veces graves. Al igual que los cosméticos y las plantas, muchos remedios tópicos producen alergias de contacto que pueden derivar en complicaciones peligrosas.

10. Si tienes lesiones en la piel, consulta al dermatólogo

La dermatología es una especialidad compleja, y hay descritas más de 2000 enfermedades. Éstas con frecuencia tienen un aspecto clínico confuso, difícil de interpretar para el médico no experto. Sin embargo, y en contra de lo que se suele creer, casi todas las erupciones cutáneas tienen tratamiento y un pronóstico bueno si su diagnóstico se establece de forma temprana y correcta.

Esto es especialmente cierto con los procesos cutáneos de la infancia. Además, ciertas enfermedades internas se manifiestan de forma típica en la piel, lo que permite un diagnóstico precoz. No lo dudes, consulta a tu dermatólogo si tienes lesiones en la piel.

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